Es
habitual escuchar a amigos y conocidos: “el total de la obra se me ha ido al
doble de lo presupuestado” o bien “es increíble la cantidad de problemas que
aparecen en una obra”, o decir que les aparecieron trabajos con costo adicional
o bien que la obra se extendió muchísimo del plazo acordado.
Comparar presupuestos es más complicado de lo
que parece, en donde todos estamos tentados en decidir dejándonos llevar en base
al precio final, pensando que todas las empresas
nos ofertan lo mismo, pero no es así. Una obra es de por sí un proceso
duro y agotador y escoger un profesional
basándonos sólo en el precio final de la obra es un gran error y nos puede suponer
altos costos mentales y económicos
Si estás
interesado en aprender algunos trucos para comparar presupuestos de obra y
evitar que puedan darte gato por liebre y que luego te desilusiones, te recomendamos
que leas con atención los 5 puntos a tener en cuenta.
Para
comparar presupuestos de obras nuevas o reformas de viviendas, considerar:
1 –
FIABILIDAD DEL ARQUITECTO Y EL CONSTRUCTOR: Debemos informarnos siempre de
quién está detrás de la empresa que va a reformarnos nuestro hogar. Saber quién
es el administrador, saber cuánto tiempo lleva en el mercado e informarnos de
sus anteriores trabajos y en lo posible pedir referencias de dos clientes
anteriores. En este punto si podemos, sería bueno visitar alguna obra que estén
realizando y conocer cómo ejecutan los diferentes trabajos, observar la calidad
de los materiales e instalaciones empleados. Este punto no será determinante a
la hora de escoger finalmente a la empresa, pero sí hará que descartemos a más
de una, por muy barato que pueda ser su presupuesto. También es muy importante
conocer quién será nuestro interlocutor durante las obras y si es una persona
con la que vamos a poder entendernos bien, algo muy importante para que el
resultado final sea el que queremos y necesitamos.
2 – QUE EL
PRESUPUESTO REFLEJE LA REALIDAD: parece
algo obvio y que no deberíamos si quiera plantearnos esta pregunta,… pues bien, en muchos casos esto no es
así. Para evitar estas desagradables situaciones, debemos asegurarnos
de que toman nota de todas y cada una de las necesidades que tenemos, de lo que
queremos hacer y sobre todo del resultado final que esperamos. Es importante
que el presupuesto refleje la distribución de la vivienda, los acabados, todas
las instalaciones necesarias (caldera, radiadores, número de enchufes, puntos
de luz, etc,…) y todo ello reflejado por número y precio unitario.
3 –
PRESUPUESTOS DETALLADOS Y CON MEDICIONES: Nunca debemos fiarnos de un
presupuesto que no refleje con absoluta claridad los trabajos presupuestados,
así como cualquier posible modificación en los mismos. El presupuesto nos debe
detallar los muros a demoler, la medición de la nueva tabiquería, cuánto cuesta
cada enchufe, punto de luz, grifería, artefactos, que vamos a instalar (por si
durante la obra se añaden o restan más). Y por supuesto, todas estas partidas
deben estar perfectamente detalladas y descriptas con exactitud . Y por
supuesto, relacionado con el punto anterior. DEBEMOS ASEGURARNOS QUE ESTAS
MEDICIONES COINCIDAN CON LA REALIDAD DE LA OBRA y que no firmemos menos
cantidad y luego nos suponga un gran aumento del presupuesto.
4 – PERSONAL
ESPECIALIZADO: En todas las reformas va a existir un equipo de albañiles que
van a ejecutar la mayor parte de la obra, pero… ¿qué ocurre si estos albañiles
son los que realizan también los trabajos de electricidad, fontanería o el
propio montaje de las puertas y armarios? La respuesta es sencilla, que no
puede haber garantías, no dudamos de que una persona además de su cualificación
en albañilería pueda tener también conocimientos de electricidad o fontanería,
pero nunca será un profesional de esta materia, ni sabrá la normativa vigente
al respecto y por supuesto no podrá legalizar las instalaciones ejecutadas. Es
muy importante que antes de firmar ningún contrato, nos aseguremos que las
instalaciones y los detalles más importantes de la obra van a estar ejecutados
por profesionales cualificados, con su título y preparación adecuados.
5 – LOS
PEQUEÑOS DETALLES ESPECIFICADOS EN LOS PRESUPUESTOS: Siempre hemos oído que hay
que leerse bien la letra pequeña, pues en los presupuestos pasa lo mismo. Un
buen presupuesto debe estar dividido en capítulos, a modo de ejemplo, los
capítulos serían: Demoliciones,
estructura, albañilería, instalaciones, pisos y revestimientos, carpintería
interior y exterior, terminaciones, pintura…
6 –
CONTRATO Y GARANTÍAS: es imprescindible elaborar un contrato de obra siempre
bajo un presupuesto ya que es la mejor manera de minimizar las discusiones o
extras de obra. Este contrato debe garantizar la calidad de los trabajos y los
materiales a emplear, establecer un plazo de terminación de las obras, de tal
forma que podamos obtener la mayor tranquilidad en el desarrollo y ejecución de
las mismas. También es importante exigir a la empresa que tenga contratado un
seguro de responsabilidad civil que cubra posibles averías o percances que se
puedan producir durante las obras, de tal forma que tanto nosotros, como
nuestros vecinos puedan estar completamente seguros y tranquilos.
7 – GESTIONES
EN LOS BARRIOS, EN LA MUNICIPALIDAD, PERMISOS Y LICENCIAS: Antes de comenzar
las obras debemos obtener todos aquellos permisos y licencias que sean
necesarios. La empresa que contratemos debe ayudarnos a gestionar los mismos,
ya que muchas veces no sabemos qué debemos solicitar para comenzar la reforma con
buen pie. Para ello la elección de un buen profesional para llevar a cabo la
obra es imprescindible ya que él nos
puede informar y ayudar a realizar estos trámites

