sábado, 27 de agosto de 2011

PROBLEMAS ENTRE ARQUITECTOS Y CLIENTES

Soy arquitecto, sí, y si tengo que decir cual es mi especialidad diría que me especializo en la construcción.
Esto es así ya que algunos años antes de recibirme entré a trabajar en una empresa constructora en la cual permanecí durante 19 años dedicados a la construcción de viviendas, galpones industriales y oficinas.
Aprendí mucho de los ingenieros civiles con los que trabajé, también de un arquitecto con muchos años de trayectoria en la construcción, y mucho más de un capataz que tenía la edad de mi padre y que me enseñó lo que no se enseña en ninguna facultad.
¿Porqué hago esta introducción?
Porque la semana pasada fue una semana en la que mi familia y yo tuvimos que recurrir a un centro de salud ya que cada uno de nosotros tenía auna afección distinta.
Mis hijos, los dos con tos persistente, mi mujer con anginas, y yo con un dolor terrible como consecuencia de un golpe que recibí en el partido de fútbol de la noche anterior.
Así fue que cuando llegamos nos presentamos en el mostrador y solicitamos turno para que nos atiendan.
La secretaria nos consulta acerca de cuáles son los síntomas de cada uno, tras lo cuál nos entrega las derivaciones. A mi mujer, la derivación para Otorrino, a mis hijos para Neumonología, a mí para Traumatología.
Sentado en la sala de espera inevitablemente me puse a pensar y a realizar asociaciones libres, llegando a la siguiente conclusión:
Algunos de los problemas que surjen en la relación entre los arquitectos y los clientes se deben a la falta de claridad en la presentación e identificación de los profesionales.
El título "Arquitecto" puede ser amplio como el título "Médico".
Dentro de la profesión hay arquitectos que se especializan en el Proyecto, otros en la Dirección de Obra, en la Construcción de la obra, la Documentación, Decoración, Diseño de locales comerciales o de Oficinas, y las especialidades siguen.
Cuando uno tiene claro que es lo que necesita concurre a un especialista.
A nadie se le ocurre concurrir a ver a un dermatólogo si lo que tiene es un hueso roto.
Pero sí sucede que se concurre a un arquitecto, sin saber que quizás no tiene la experiencia necesaria, para que construya una casa. Y en esas ocasiones es cuando suelen surjir los problemas.
La situación que permite que esto suceda es que en nuestra profesión no existe la categorización o la identificación de la especialidad de cada uno.
He construido y construyo obras proyectadas por arquitectos o estudios de arquitectura cuya especialización es el Proyecto y la Dirección de Obra, y lo hacen mejor que nadie porque esa es su especialización.
Si tengo que hacer una recomendación, es que cuando se consulte a un arquitecto, o a cualquier profesional, se le consulte acerca de cuál es su especialización y se pidan referencias.
Creo que así se evitarían muchos de los problemas.
Arq. Mariano Martín Cristiani